El ultrasonido facial usa ondas sonoras de alta frecuencia con dos grandes beneficios: empujar los principios activos hacia las capas profundas de la piel (donde las cremas no llegan) y estimular el tejido para mejorar firmeza y microcirculación. Es un gran complemento en muchos protocolos.

Lo esencial en 30 segundos

En este artículo

Los dos beneficios del ultrasonido

Primero, la sonoforesis: las ondas crean microvibraciones que abren canales temporales para que los activos penetren mucho más profundo. Segundo, el estímulo mecánico del tejido mejora firmeza y activa la microcirculación, aportando mejor oxigenación a la piel.

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Indoloro y versátil

El ultrasonido facial se siente como un masaje suave con calor ligero. Es indoloro, sin tiempo de recuperación, y apto para la mayoría de las pieles. Su versatilidad lo hace un buen aliado en protocolos combinados.

Mejor en equipo

El ultrasonido brilla como complemento: potencia limpiezas, mejora la penetración de mesoterapia tópica y suma firmeza a otros tratamientos. Rara vez se usa solo.

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¿Para quién es ideal?

Para quienes quieren potenciar el efecto de sus tratamientos y activos, mejorar firmeza de forma suave, o sumar un paso de estímulo a su facial. Apto para casi todos los tipos de piel.

¿Cada cuánto?

Se integra en protocolos según el objetivo. Puede formar parte de faciales periódicos de mantenimiento. Definimos su lugar en tu plan personalizado.

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